Mordida Cruzada

En esta era de odontología preventiva y mínimamente invasiva, hay que dar especial énfasis a lo que conocemos como ortodoncia preventiva e interceptiva. El odontólogo general, dentista de familia o generalmente el odontopediatra pueden ver problemas incipientes de maloclusiones que pueden comenzar a manifestarse a temprana edad, por lo que tienen la responsabilidad de reconocer las alteraciones en el crecimiento y desarrollo de los maxilares junto con las variaciones tempranas en la erupción de la dentición.

En el contexto de la ortodoncia preventiva, es fundamental la responsabilidad de informar e instruir a los padres sobre la relación entre ciertos hábitos y el aumento de la prevalencia de ciertas maloclusiones como la mordida cruzada. Es crucial que los padres comprendan cómo prácticas como la ausencia de lactancia materna, el uso prolongado del chupete, la succión digital, el empuje lingual, la respiración bucal y una incorrecta masticación, pueden contribuir al desarrollo de esta maloclusión.

Antes y Despues Ortodoncia Invisalign

 

Figura 1. Mordida Cruzada Posterior Izquierda

La Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) y la Asociación Española de Especialistas en Ortodoncia (AESOR) recomiendan como edad adecuada para la revisión por parte del ortodoncista a los 6 años1,2. Sin embargo, yo recomendaría realizar la primera visita al odontólogo durante el embarazo, la primera visita al odontopediatra a los 2 años y para detectar una posible maloclusión la primera revisión de ortodoncia a los 4 años3, o como muy tarde a los 6 años, ya que ello conllevará dos grandes beneficios.

En primer lugar, si se actúa precozmente sobre la anomalía que se está desarrollando se evitará el empeoramiento de la maloclusión y las alteraciones en el sistema estomatognático ya que las estructuras óseas, dentoalveolares y neuromusculares responden mejor y de manera más eficiente cuanto más joven sea el paciente4. Esto permitirá que el tratamiento sea más simple, eficaz y de menor duración, optimizando los resultados, siendo menos traumático y reduciendo el impacto en la vida del paciente.

Asimismo, en determinados casos, este enfoque no solo puede prevenir asimetrías o disfunciones temporomandibulares, sino que también podría evitar la necesidad de extracciones dentales o incluso de intervenciones quirúrgicas futuras, lo que aporta importantes beneficios tanto funcionales como psicológicos al paciente5.

Dentro de las maloclusiones que más se benefician de un tratamiento precoz, destaca la Mordida Cruzada Posterior.